← AgencyDomains.orgNocturno · La cámara se aleja

Nocturno · La cámara se aleja

Son las nueve de la noche. El edificio de la compañía tiene tres ventanas encendidas: una cuadrilla de guardia, un equipo cerrando un embarque con Asia, una persona de seguridad que hace su ronda con un termo.

Y sin embargo la compañía está despierta. En este momento, el agente de un planificador está reprogramando los despachos de la semana con la intervención desplazada de Andrés. El agente del último gerente le recuerda — por última vez, con plazo a las once — la consulta del ERP. Dos agentes negocian, en nombre de sus usuarios dormidos, el orden de uso de un muelle el jueves; lo que no logren acordar dentro de las políticas de ambos amanecerá como punto único en dos briefings. El grafo de la organización — quién decide qué, qué depende de qué, qué se prometió a quién — se actualiza con el día que terminó, y de él ya está brotando el martes siguiente.

Nadie está disponible. Todo está en marcha.

Aléjate ahora de verdad — no del edificio: del siglo. Mira la organización como la habría dibujado McCallum — el hombre que dibujó el primer organigrama —: el árbol, las capas, las líneas de reporte. El dibujo sigue existiendo. Hay una directora de operaciones que se llama Elena, gerentes que le responden, cuadrillas que responden a los gerentes. Pero algo cambió en la sustancia de las líneas: ya no transportan información. Las líneas del organigrama quedaron solo para lo que siempre debieron ser — autoridad, responsabilidad, juicio — porque el transporte se mudó a otra parte.

Lo que acabas de ver:

La jerarquía fue, durante dos mil años, un protocolo de enrutamiento de información construido sobre una limitación biológica — y el organigrama nació como diagrama de flujo, no como escalera de poder. Qué le pasa a ese protocolo cuando el transporte deja de necesitar personas — y por qué el resultado no es una organización plana — es la historia que cierra el comentario. Jack Dorsey — el fundador de Twitter — llegó a la misma tesis por la otra vía.

El comentario de esta escena: capítulo 8.