← AgencyDomains.org15:40 · Los zapatos

15:40 · Los zapatos

Entre la ratificación pendiente de Andrés y el cierre del día, a Elena se le cruza un pendiente que no es de la compañía: mañana defiende el plan de mantenimiento ante el comité, y los zapatos con los que pensaba hacerlo aparecieron anoche con el tacón vencido. Necesita unos nuevos hoy.

Podría decírselo al agente. El agente conoce su talla, conoce su agenda, conoce — si ella quisiera — hasta la tienda donde compró los anteriores. Le tomaría un minuto traerle tres opciones con la reseña de cada una.

Elena hace otra cosa. Toca la esquina de la pantalla — un gesto pequeño, el mismo con el que se baja el volumen — y el modo agentivo se apaga. Sin drama: la pantalla le muestra lo de siempre cuando está apagado, un navegador, sus carpetas, el mundo viejo intacto, como el primer día.

Y se va de compras a la antigua. Abre la página de la zapatería de siempre, scrollea vitrinas, duda entre dos pares, lee opiniones de desconocidas, se arrepiente, vuelve al primero. Tarda dieciocho minutos en algo que el agente habría resuelto en uno — y los disfruta todos, porque no todo en la vida se optimiza.

Compra los zapatos. Enciende el modo de vuelta con el mismo gesto. Y antes de volver al trabajo, dice, sin darle importancia:

— Lo de hace un rato, fuera de registro.

— Entendido — responde el agente —. No lo incorporo.

Y no hay más. El agente no sabe, ni sabrá, que a Elena le gustan los tacones bajos y las suelas rojas. Hay un perímetro de su vida que ella mantiene fuera del modelo que su agente tiene de ella — no porque desconfíe, sino porque es suyo. La frontera no la decide el sistema: la decide ella, frase a frase, cuando quiere.

A las 15:58 está de vuelta en el plan de mantenimiento, lápiz en mano.

Lo que acabas de ver:

Dos cosas que la película te debía. Primera: el modo agentivo es un interruptor, no una conversión sin retorno — se apaga con un gesto, el mundo viejo sigue ahí intacto, y volver es igual de barato. Elena no “vive” en el modo: lo habita cuando le sirve, que es casi siempre — y lo deja cuando el rodeo es el placer. Segunda: existe una frontera de privacidad frente al propio agente — lo que no debe entrar a su modelo de ti se declara (“fuera de registro”) y queda fuera, verificablemente. La adopción voluntaria y la frontera declarable no son features: son las condiciones que hacen tolerable todo lo demás.

El comentario de esta escena: capítulos 6 y 7.